Con el final del verano a la vuelta de la esquina, apetece exprimir al máximo los días de calor con planes distintos y refrescantes. A solo media hora de la capital, la cascada Becerra es ese rincón perfecto para cerrar la temporada con naturaleza, aire puro y un chapuzón en agua helada.
Situada en San Agustín de Guadalix, esta pequeña cascada forma parte de la popular ruta hacia la cascada del Hervidero. Aunque más discreta, tiene un encanto especial: el sonido del río Guadalix, la sombra de los árboles y las pozas cristalinas que se forman a su alrededor.
Una ruta fácil para refrescarse



Llegar a la cascada Becerra no exige gran esfuerzo. El sendero discurre junto al río y en apenas 20-40 minutos de paseo ya aparece este rincón escondido, un auténtico premio para quien busca un plan sencillo pero diferente.
El agua está fría todo el año, lo que convierte la visita en un auténtico alivio en los últimos días de calor. Meter los pies en las pozas, mojarse la cara o incluso darse un baño rápido es parte de la experiencia.
Cómo llegar a la cascada becerra
La ruta comienza en San Agustín de Guadalix, donde se puede aparcar fácilmente para iniciar el recorrido a pie. También hay opción de llegar en transporte público gracias al bus 193 desde Plaza de Castilla, que deja muy cerca de la entrada.
El paseo es corto, con poco desnivel, ideal para hacerlo en familia o con amigos, disfrutando del paisaje y de la brisa del río. Si todavía quedan fuerzas y ganas de más, se puede continuar andando hasta el Hervidero, la cascada ‘mayor’ del recorrido.
Un final de verano diferente
La cascada Becerra es uno de esos planes sencillos que lo tienen todo: un paseo verde, un rincón escondido con pozas de agua helada y la sensación de estar lejos de la ciudad aunque solo estés a 30 minutos de Madrid.
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