Cada vez son más los expertos que advierten sobre los efectos nocivos del uso excesivo de pantallas en el cerebro de los menores. Médicos, psicólogos y familias alzan la voz para pedir una desescalada digital en los colegios, y muchos se están movilizando para exigir una edad mínima legal para el uso de móviles. Según recoge El Mundo, los primeros padres ya han acudido al Defensor del Pueblo con una petición clara: «No queremos experimentos con nuestros hijos».
¿Qué dicen los estudios científicos?
Las investigaciones más recientes, como las publicadas en JAMA Pediatrics o Nature, alertan de alteraciones neuronales en niños por el uso excesivo de pantallas. Las resonancias magnéticas muestran diferencias en las conexiones cerebrales de los menores expuestos a móviles o tablets frente a los que no lo están.
David Ezpeleta, neurólogo y miembro de la Sociedad Española de Neurología, explica que el desarrollo de habilidades clave como el lenguaje, la atención y la memoria se ve afectado. En palabras recogidas por El Mundo, “dejar a los niños con dispositivos sin supervisión daña la plasticidad de un cerebro en desarrollo”.
Impactos reales: conducta, sueño y salud mental
El uso excesivo de pantallas también se asocia con problemas de conducta, falta de sueño, ansiedad, baja autoestima y mayor riesgo de depresión, según investigaciones internacionales. El epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González señala que el uso abusivo del móvil es una de las posibles causas de una “epidemia neuropsíquica sin precedentes entre los menores”.
Los datos son preocupantes, pues un tercio de los adolescentes españoles deja activadas las notificaciones del móvil durante las clases, lo que afecta directamente a su concentración y rendimiento escolar. El informe PISA ya alertó de que el exceso de tecnología en el aula puede perjudicar el aprendizaje si no se gestiona correctamente.
¿Es reversible el daño?
Aunque algunos estudios reconocen que los efectos negativos pueden reducirse con cambios en el entorno, la clave está en el uso responsable y supervisado. Martínez-González recuerda un experimento donde varias familias sustituyeron sus móviles por teléfonos sin internet durante dos semanas. El resultado fue una mejora en el bienestar emocional y el comportamiento prosocial de los niños.
También se destacan beneficios al reducir el uso de redes sociales. Estudios de la Universidad de Bath o Cambridge revelan que una semana sin plataformas como TikTok o Instagram puede mejorar significativamente el estado de ánimo de los adolescentes.
De esta forma, El Mundo ha recreado las resonancias magnéticas que reflejan la exposición baja y alta de pantallas en las conexiones neuronales:

Aumento de los intentos de suicidio
Uno de los datos más alarmantes es el aumento de intentos de suicidio en menores, un fenómeno que preocupa profundamente a médicos y psicólogos. En el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, los casos atendidos en urgencias psiquiátricas se han multiplicado por cuatro en solo una década. El psicólogo clínico Francisco Villar ha afirmado a El Mundo que muchas de estas situaciones están relacionadas con el impacto emocional de las redes sociales: desde el acoso digital hasta la dependencia del reconocimiento público en forma de likes. Niños y adolescentes, especialmente niñas cada vez más jóvenes, muestran síntomas de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios e insatisfacción corporal, que en muchos casos se gestan en la intimidad de una pantalla sin control ni acompañamiento de un adulto.
«El abuso sexual en el ámbito familiar lo había entonces y lo hay ahora, pero antes no se veían casos como los que hay ahora, como el de una niña de 12 años que intenta suicidarse porque tiene un novio de 50 años que en las redes sociales se hizo pasar por alguien de su edad y que lleva meses acosándola.», ha explicado Villar.
Movilización social y debate político
El debate ha llegado al Congreso y se ha convertido en una cuestión transversal. Según El Mundo, iniciativas como la ley antipantallas impulsada por Sira Rego o las medidas adoptadas en Madrid por Isabel Díaz Ayuso buscan limitar el uso de dispositivos en las aulas y fomentar un entorno educativo más saludable.
Mientras tanto, padres y madres siguen preguntándose qué hacer con los niños frente al creciente impacto digital en sus vidas. De momento, este sábado a las 11:00, padres, profesores y expertos en infancia se concentrarán en 10 ciudades españolas para pedir una edad mínima legal para el acceso a los smartphones y una desescalada digital en los colegios.
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