La Inteligencia Artificial en las aulas ya no es una posibilidad de futuro, sino una realidad muy presente en la vida escolar. Un macroestudio estatal de STEs-Intersindical revela que más del 92,74 % del alumnado afirma utilizar herramientas de Inteligencia Artificial en el ámbito escolar, un dato que confirma hasta qué punto la IA ha entrado en las tareas, los trabajos y la forma de estudiar de muchos estudiantes.
El informe, presentado en Madrid el 3 de junio de 2026, analiza cómo se está implantando la IA en educación y qué consecuencias puede tener para el aprendizaje, el profesorado y la relación entre estudiantes y escuela. La gran pregunta ya no es si el alumnado usa IA, sino cómo la usa, con qué límites y con qué acompañamiento educativo.
Un macroestudio sobre IA en educación con miles de encuestas
El estudio de STEs-I se realizó durante el mes de mayo de 2026 en colaboración con USTEC-STEs IAC y recoge 5.866 encuestas completas al profesorado y 1.054 al alumnado de enseñanzas no universitarias de todo el Estado. La muestra incluye las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas, con etapas que van desde Primaria y ESO hasta Formación Profesional, enseñanzas artísticas, Escuelas Oficiales de Idiomas y educación de personas adultas.
El objetivo del trabajo es medir el grado de implantación de la Inteligencia Artificial en el entorno educativo, pero también abrir el debate sobre sus implicaciones pedagógicas, sociales y laborales. La IA puede ayudar a estudiar, resumir o resolver dudas, pero también plantea retos importantes sobre pensamiento crítico, esfuerzo, autonomía y fiabilidad.
Cómo usa el alumnado la Inteligencia Artificial en las aulas
Los datos muestran que el alumnado está utilizando la IA de forma muy habitual. De media, los estudiantes dedican 1 hora y 1 minuto al día a herramientas de IA para tareas relacionadas con el aula, según el estudio. Entre los usos más comunes están hacer esquemas y resúmenes, resolver dudas con explicaciones personalizadas y generar trabajos de búsqueda de información.
Además, el 64,71 % del alumnado considera que la IA le ayuda realmente a aprender y a mejorar su rendimiento académico. Este dato explica por qué muchas familias se preguntan si la IA puede ser una herramienta positiva para estudiar. La respuesta no es blanco o negro, pues puede ser útil si se utiliza para comprender mejor, practicar o contrastar ideas, pero no si sustituye el trabajo personal del estudiante.
También hay otro dato que conviene mirar con atención: el alumnado reconoce usar la IA para fines privados durante 54 minutos al día, que se suman a más de 3 horas diarias de redes sociales. El estudio advierte de que este uso intensivo de pantallas puede afectar a la atención, la memoria de trabajo, el sueño o el rendimiento académico en algunos casos.
La IA también ha llegado al trabajo del profesorado

La Inteligencia Artificial en las aulas no solo afecta al alumnado. El estudio señala que el 86,23 % del profesorado ha utilizado alguna vez herramientas de IA en su labor educativa o conoce mínimamente sus posibilidades. Sin embargo, el uso frecuente todavía es más limitado, pues solo el 25,97 % afirma utilizarlas de forma habitual para el conjunto de sus tareas docentes.
Entre los usos del profesorado aparecen la generación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la creación de recursos multimedia, la elaboración de rúbricas, la adaptación de materiales para la inclusión educativa y algunas tareas burocráticas. En este sentido, la IA podría ayudar a reducir carga de trabajo, siempre que se use con revisión y criterio profesional.
De hecho, el informe también recoge que el 47,97 % del profesorado cree que la IA podría contribuir a desburocratizar la labor docente y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas.
Falta de tiempo, formación y recursos: los grandes obstáculos
Aunque muchos docentes conocen o han probado herramientas de IA, la implantación real en el aula se encuentra con varias barreras. La principal es la sobrecarga laboral, ya que el 33,09 % de las respuestas del profesorado apunta a la falta de tiempo como el mayor obstáculo para introducir la IA en la práctica docente.
A esa dificultad se suma la falta de formación, señalada por el 32,87 %, y la falta de medios técnicos y recursos, mencionada por el 21,11 %.
El profesorado desconfía de la fiabilidad de la IA
Uno de los puntos más interesantes del estudio es que, aunque muchos docentes conocen la IA, la mayoría mantiene una mirada crítica sobre sus resultados. El 93,83 % del profesorado considera que la IA no es totalmente fiable y asegura que no acepta sus respuestas sin hacer antes una revisión o análisis crítico.
Este dato es importante para las familias, porque muestra una diferencia clave entre usar IA como apoyo y dar por buena cualquier respuesta generada automáticamente. Las herramientas de Inteligencia Artificial pueden equivocarse, inventar datos o reproducir sesgos, por lo que enseñar a revisar, contrastar y pensar sigue siendo fundamental.
La delegación cognitiva, la gran preocupación del estudio
Uno de los conceptos centrales del informe es la delegación cognitiva. STEs-I utiliza este término para referirse a la sustitución de procesos propios del aprendizaje, como pensar, escribir, recordar o resolver, por respuestas generadas automáticamente por la IA.
Esta preocupación tiene mucho que ver con una de las dudas que más se repite en casa y en los centros: qué pasa si el estudiante deja de esforzarse porque la herramienta le da la respuesta hecha. Según el estudio, el alumnado reconoce aceptar sin revisión crítica los resultados generados por la IA en un 27,51 % de las ocasiones y copiarlos directamente en las tareas entregadas.
Aquí está uno de los grandes retos de la IA en educación. No se trata solo de detectar si un trabajo está hecho con Inteligencia Artificial, sino de enseñar a usarla sin que desaparezcan la comprensión, el razonamiento, la memoria, la escritura propia y la capacidad de resolver problemas.
La IA en casa: una realidad que ya preocupa al profesorado

El informe también recoge que el 74,80 % del profesorado considera que el alumnado ya utiliza IA en casa para realizar tareas y trabajos escolares, o al menos tiene esa percepción. Al mismo tiempo, el 44,64 % del alumnado asegura que el profesorado prohíbe expresamente el uso de IA para tareas, trabajos y producciones académicas.
Esta diferencia refleja una situación muy común: la IA ya está en casa, pero las normas no siempre están claras. Muchas familias se preguntan si sus hijos pueden usarla para estudiar, si es hacer trampa o si puede servir como apoyo. La clave está en el uso, pues no es lo mismo pedir a una herramienta que explique un concepto que copiar una respuesta completa y entregarla como propia.
Por eso, el debate no debería centrarse únicamente en prohibir o permitir, sino en acompañar, enseñar límites y explicar cuándo la IA ayuda a aprender y cuándo impide aprender.
Sesgos, desigualdad y pensamiento crítico
Otro de los aspectos que señala el estudio es la preocupación por los sesgos. El 60,21 % del profesorado considera que la IA introduce sesgos de género, culturales, lingüísticos o socioeconómicos.
Este punto es especialmente importante en educación, porque el alumnado puede asumir como correctas respuestas que en realidad están condicionadas por los datos con los que se ha entrenado una herramienta. La IA no es neutral por sí misma, y por eso necesita una mirada crítica tanto por parte del profesorado como del alumnado.
Qué papel deben tener las familias ante la IA escolar
Para muchas familias, la llegada de la Inteligencia Artificial en las aulas puede generar dudas. Es normal preguntarse si se debe permitir su uso en casa, si conviene supervisarlo o si puede afectar al aprendizaje. La respuesta más prudente pasa por no demonizar la herramienta, pero tampoco dejarla sin control.
La IA puede servir para repasar, pedir ejemplos, organizar ideas o resolver dudas puntuales. Pero si el estudiante la usa para que piense, redacte y resuelva por él, el aprendizaje se debilita.
También es importante recordar que el estudio relaciona el uso de IA con un contexto más amplio de pantallas, redes sociales y tiempo digital. La gestión del tiempo, el descanso y la atención siguen siendo piezas clave para el rendimiento académico.
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