Ir al colegio, acudir a una actividad extraescolar, quedarse jugando un rato en el parque o participar en una excursión escolar forman parte de la rutina habitual de muchos niños. Son pequeños pasos hacia la autonomía que las familias suelen ir dando pero no exentos de cierta inquietud. Porque, aunque todos los padres quieren ir dando más libertad a sus hijos, la preocupación por su seguridad sigue estando muy presente.
Ante este tipo de situaciones, los relojes inteligentes infantiles con GPS se han convertido en una herramienta de control y protección cada vez más habitual entre las familias con niños pequeños. Se trata de dispositivos pensados específicamente para los menores, diseñados para que madres y padres puedan saber dónde se encuentran sus hijos en todo momento sin necesidad de que estos lleven un teléfono móvil.
No se trata de espiarles ni de someterles a un control exhaustivo, pero es una forma de ganar tranquilidad en situaciones concretas como viajes, excursiones, trayectos cotidianos o momentos en los que los pequeños empiezan a moverse con algo más de autonomía.
¿Cómo funciona un reloj infantil con GPS?
La tecnología que incorporan estos dispositivos es relativamente sencilla. El reloj utiliza sistemas de geolocalización GPS para calcular la posición exacta del menor y enviarla a una aplicación instalada en el teléfono móvil de los padres o cuidadores.
Muchos modelos incorporan además conectividad móvil mediante tarjeta SIM, lo que permite enviar información de ubicación en tiempo real y, en algunos casos, realizar llamadas o enviar mensajes de voz.
La gran diferencia frente a un teléfono móvil convencional es que el niño lo lleva siempre en la muñeca, lo que reduce considerablemente el riesgo de pérdida o extravío. Además, el diseño suele ser muy intuitivo y adaptado a edades tempranas, evitando distracciones innecesarias.
Para muchas familias, uno de los principales atractivos de estos dispositivos es precisamente que permiten mantener cierto contacto y seguridad sin tener que introducir todavía un smartphone en la rutina de los más pequeños.
Las funciones que más valoran madres y padres

Aunque las características varían según el modelo, la mayoría de los smartwatch con GPS para niños incorporan herramientas orientadas a reforzar la seguridad y facilitar la comunicación.
La función principal es, evidentemente, la localización en tiempo real. Saber dónde se encuentra un niño en un momento determinado puede resultar especialmente útil en determinadas circunstancias, como una excursión, un campamento o unas vacaciones familiares.
Algunos de estos dispositivos ofrecen la posibilidad de establecer “zonas seguras” o geovallas virtuales. Este sistema permite delimitar espacios concretos (como el colegio, la urbanización en la que viven o una actividad extraescolar) y recibir una notificación cuando el menor entra o sale de ese perímetro.
Por ejemplo, si un niño ya comienza a ir andando al colegio o vuelve solo de una actividad cercana, este sistema puede aportar una tranquilidad adicional a las familias.
También suele estar disponible el historial de recorridos, una función que permite revisar los trayectos realizados. Si a nuestro pequeño le ha pasado algo como un robo o una caída, el historial de recorridos nos sirve para saber cómo y dónde ocurrió y evitar que vuelva a suceder, o para tomar medidas (por ejemplo, una carretera en mal estado, cámaras de vigilancia en el lugar de los hechos para identificar al responsable del robo, etc.).
En muchos dispositivos existe además un botón SOS o de emergencia. Si el niño se siente perdido, desorientado o percibe una situación como peligrosa y necesita ayuda, puede pulsarlo para enviar una alerta inmediata a los contactos configurados previamente y enviarles su ubicación en tiempo real.
¿En qué situaciones pueden ser más útiles?

Aunque cada familia tiene circunstancias diferentes, hay determinados momentos en los que este tipo de dispositivos suele resultar especialmente práctico.
Uno de ellos son los viajes familiares, excursiones familiares y campamentos. En aeropuertos, estaciones de tren, parques temáticos, playas o grandes espacios turísticos, perder de vista a un niño durante unos minutos es algo más habitual de lo que parece. Disponer de una referencia rápida de localización puede ayudar a reducir el estrés y agilizar la reacción ante cualquier despiste.
También pueden resultar útiles cuando los pequeños empiezan a hacer planes por su cuenta y realizan trayectos cotidianos sin supervisión directa. Ir al colegio solos, bajar a jugar al parque sin sus padres ni cuidadores o acudir a actividades extraescolares son ocasiones en los que es muy recomendable tenerles localizados en todo momento.
En esos casos, el reloj funciona como un apoyo temporal mientras el niño adquiere hábitos de comportamiento y va madurando. En general este tipo de aparatos son una gran ayuda para los educadores en el siempre difícil reto de ir dando más autonomía a los niños. Se trata de un proceso que entre los 0 y los 12 años les refuerza su seguridad y les enseña a desenvolverse por el mundo.
Es importante saber que este tipo de aparatos tienen cobertura en toda Europa, por lo que son muy útiles si los niños viajan al extranjero en vacaciones para practicar idiomas en otros países.
Relojes con GPS para niños: mucho más que localización
Una de las grandes ventajas de este tipo de dispositivos es tener una comunicación constante con los niños pequeños sin necesidad de que a cortas edades tengan que tener un teléfono móvil costoso y fácil de perder o de que se lo roben. También les ayuda a familiarizarse con la tecnología y a aprender a interpretar mapas y rutas virtuales.
Y para que puedan ser utilizados de forma permanente, estos aparatos pueden ponerse en modo silencioso para evitar molestar con los avisos en los horarios escolares.
Entre las opciones disponibles en el mercado existen distintos modelos de smartwatch con GPS y localizadores GPS para niños que combinan varias de estas funcionalidades y permiten elegir la alternativa más adecuada según la edad del niño y las necesidades de cada familia.
La confianza, la educación y la comunicación siguen siendo fundamentales. Ningún dispositivo sustituye la atención de las familias ni a las conversaciones sobre cómo deben ir madurando adaptándose a su evolución natural.
Pero en un mundo donde los ritmos son cada vez más acelerados, contar con una ayuda tecnológica extra puede convertirse, para muchos progenitores en una forma de ayudar a sus hijos a explorar el mundo y desenvolverse en él con mayor libertad.
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