Detrás de cada camiseta de la selección hay un barrio, una plaza, un campo de tierra o un pequeño club en el que comenzó todo. Antes de jugar una final del Mundial, los futbolistas españoles también fueron niños que perseguían un balón cerca de casa.
España se ha clasificado para la final del Mundial 2026 después de vencer a Francia 0-2 en semifinales. El equipo disputará el título el domingo 19 de julio frente al ganador del encuentro entre Inglaterra y Argentina. La clasificación ha vuelto a despertar recuerdos de Sudáfrica 2010, pero también ha puesto en el mapa los lugares en los que crecieron los integrantes de esta nueva generación.
Los pueblos de los jugadores de España se reparten entre Canarias, Andalucía, Cataluña, Navarra y el País Vasco. Algunos proceden de grandes ciudades, mientras que otros comenzaron a jugar en municipios pequeños en los que ahora cada partido se vive como una fiesta.
Rocafonda, el barrio que Lamine Yamal lleva en cada celebración

Lamine Yamal nació en Esplugues de Llobregat, pero buena parte de su infancia transcurrió en Rocafonda, un barrio de Mataró que se ha convertido en uno de los lugares más reconocibles del fútbol español.
El delantero suele celebrar sus goles formando con los dedos el número 304, una referencia a las últimas cifras del código postal 08304 de Rocafonda. No se trata simplemente de un gesto para las cámaras, sino de una forma de recordar el barrio en el que creció.
En sus calles comenzó a jugar antes de entrar en las categorías inferiores del FC Barcelona. Con el paso del tiempo, Rocafonda ha llenado sus fachadas de murales dedicados al futbolista, entre ellos uno impulsado por el propio club azulgrana para celebrar su vínculo con el barrio.
El nombre de Rocafonda ha viajado por todo el mundo gracias a él. Cada vez que marca y enseña el 304, un pequeño rincón de Mataró aparece también en los grandes estadios.
Tegueste, el pueblo canario en el que comenzó Pedri

Aunque Pedri nació en Bajamar, su familia se trasladó cuando era pequeño a Tegueste, un municipio situado en el norte de Tenerife. Allí comenzó a jugar al fútbol en el equipo de su localidad antes de pasar por el Juventud Laguna y la UD Las Palmas.
Tegueste ronda los 11.000 habitantes y es conocido por sus bodegas, su tradición agrícola y sus paisajes rurales. Sin embargo, durante los últimos años también ha ganado protagonismo por ser el lugar en el que creció uno de los centrocampistas más reconocidos del fútbol español.
La relación de Pedri con el pueblo continúa muy presente. Su familia ha estado vinculada a la peña barcelonista de la localidad y sus vecinos destacan que el jugador mantiene la sencillez de sus primeros años, a pesar de haberse convertido en una estrella internacional.
En Tegueste, cada gran torneo de España se vive de una manera especial. Las calles que vieron a Pedri jugar de niño vuelven a reunirse ahora para verlo disputar una final mundialista.
Eibar, la ciudad industrial que vio crecer a Mikel Oyarzabal

Mikel Oyarzabal nació en Eibar, en Gipuzkoa, una localidad profundamente ligada al fútbol y a la industria. Antes de incorporarse a la cantera de la Real Sociedad, el delantero dio sus primeros pasos en las categorías inferiores de la SD Eibar.
Su trayectoria ha estado siempre muy vinculada al País Vasco. Llegó a la cantera de la Real Sociedad cuando era adolescente y acabó convirtiéndose en capitán y uno de los grandes referentes del club.
Oyarzabal ha construido su carrera lejos de grandes titulares personales, con una imagen marcada por la discreción y la constancia. Ese carácter tranquilo suele relacionarse también con sus raíces eibarresas, en una ciudad acostumbrada al trabajo y al esfuerzo colectivo.
Eibar ya celebró su gol decisivo en la final de la Eurocopa de 2024. Ahora, el municipio vuelve a mirar hacia uno de sus vecinos más conocidos ante la posibilidad de conquistar el Mundial.
Los Palacios y Villafranca, la localidad sevillana de Fabián Ruiz

Fabián Ruiz nació en Los Palacios y Villafranca, un municipio sevillano que también ha dado al fútbol español nombres como Jesús Navas y Gavi.
El centrocampista comenzó su formación en la escuela de fútbol de la localidad antes de incorporarse a las categorías inferiores del Real Betis. Desde allí inició un recorrido que lo llevó al Nápoles, al Paris Saint-Germain y a la selección española.
Los Palacios y Villafranca se ha convertido en una auténtica cantera de futbolistas internacionales. No es habitual que un municipio de su tamaño pueda presumir de tantos jugadores decisivos para la selección.
Durante los grandes torneos, balcones, bares y plazas se llenan de camisetas de España. Allí no solo se anima al equipo nacional, sino también a vecinos que comenzaron jugando en los campos municipales antes de llegar a los estadios más importantes del mundo.
Pamplona, el comienzo de la historia de Nico Williams

Nico Williams nació en Pamplona, donde pasó sus primeros años y comenzó a jugar en clubes locales. Antes de ingresar en la cantera del Athletic Club, pasó por el CD Pamplona y las categorías inferiores de Osasuna.
Su infancia estuvo muy unida a la de su hermano Iñaki. Ambos crecieron compartiendo balón, habitación y el sueño de convertirse en futbolistas profesionales.
La historia familiar de los Williams está marcada por el esfuerzo de sus padres, que llegaron a España desde Ghana antes del nacimiento de sus hijos. Pamplona fue el punto de partida de una familia que acabaría teniendo a dos hermanos jugando al máximo nivel internacional.
Aunque Nico desarrolló buena parte de su carrera deportiva en Bilbao, la capital navarra ocupa un lugar fundamental en sus comienzos.
Terrassa, la ciudad desde la que Dani Olmo inició un viaje diferente

Dani Olmo nació en Terrassa, una de las grandes ciudades del entorno de Barcelona. Comenzó jugando en las categorías inferiores del Espanyol y después entró en La Masia, aunque su carrera tomó un camino poco habitual.
Con solo 16 años abandonó Barcelona para marcharse al Dinamo de Zagreb. En Croacia consiguió abrirse paso en el fútbol profesional antes de jugar en Alemania y regresar finalmente al FC Barcelona.
Su historia comenzó en Terrassa, pero se construyó lejos de casa, siguiendo una ruta diferente a la de la mayoría de jóvenes futbolistas españoles.
Hoy, la ciudad catalana puede presumir de haber visto nacer a uno de los jugadores más versátiles de la selección. Dani Olmo continúa manteniendo una relación especial con sus orígenes, incluso después de haber desarrollado buena parte de su carrera fuera de España.
De pequeños campos municipales a una final del Mundial
Los jugadores de España proceden de realidades muy distintas. Algunos crecieron en barrios densamente poblados, otros en municipios rurales y otros en ciudades con una larga tradición futbolística.
Rocafonda, Tegueste, Eibar, Los Palacios y Villafranca, Pamplona y Terrassa no se parecen demasiado entre sí. Sin embargo, todas comparten ahora algo: forman parte del camino que ha llevado a España hasta la final del Mundial.
En estos lugares quedan familiares, amigos, antiguos entrenadores y vecinos que recuerdan cómo eran los futbolistas antes de aparecer en televisión. También permanecen los primeros clubes, los campos municipales y las plazas en las que comenzaron a tocar un balón.
La final se jugará a miles de kilómetros de ellos, pero en cada pueblo y barrio habrá camisetas, banderas y pantallas preparadas. Porque cuando uno de sus jugadores sale al campo, también juega una pequeña parte del lugar del que procede.