Más de la mitad de los niños juegan solos en España, aunque la mayoría preferiría compartir ese tiempo con amigos. Es una de las conclusiones más llamativas del primer Estudio del Juego Infantil, impulsado por el Observatorio del Juego Infantil y la Fundación Crecer Jugando, que analiza cómo juegan los niños de 6 a 12 años, con quién lo hacen y cómo se sienten al jugar.
El informe muestra una realidad llamativa: el 56,8% de los menores afirma jugar en solitario. Un dato que los expertos consideran preocupante, ya que la mayoría de los niños preferiría compartir ese tiempo de juego con amigos o con otros niños.
En este sentido, Gonzalo Jover, director del Observatorio del Juego Infantil, recuerda que “el juego es un derecho fundamental de la infancia, tan importante como el derecho a la educación o a la salud”, por lo que insiste en la necesidad de proteger los espacios y el tiempo de juego en la vida de los niños.
Más de la mitad de los niños juegan solos a diario

El estudio pone sobre la mesa una realidad que muchas familias reconocen: los niños tienen menos oportunidades para jugar acompañados. Entre semana, juegan unas dos horas al día, mientras que durante el fin de semana el tiempo de juego sube hasta unas cuatro horas.
Aun así, el 66% de los niños dice que le gustaría tener más tiempo para jugar entre semana. En el fin de semana la satisfacción mejora, pero todavía un 42,5% querría jugar más.
Una soledad que no siempre eligen
Una de las claves del informe es que esta soledad no parece ser una elección infantil. Cuando se les pregunta con quién prefieren jugar, los niños eligen principalmente a sus amigos, compañeros de clase, hermanos, mamá o papá.
Por eso, el estudio habla de una tendencia preocupante: no es que los menores quieran estar solos, sino que muchas veces las rutinas, la conciliación, las pantallas o la falta de espacios adecuados hacen que el juego compartido sea más difícil.
El parque sigue siendo uno de sus lugares favoritos

Aunque muchos niños juegan en casa, en el salón o en su habitación, el parque aparece como uno de los lugares preferidos, especialmente entre los más pequeños, de 6 a 8 años.
El juego al aire libre les permite moverse, inventar, negociar normas y relacionarse con otros niños. Y eso no es un detalle menor: jugar con otros ayuda a desarrollar habilidades sociales, empatía, regulación emocional y resolución de conflictos.
Pantallas, videojuegos y el riesgo del “canguro digital”

El informe también señala que las pantallas ganan presencia, sobre todo durante el fin de semana, cuando los niños pueden pasar alrededor de dos horas y media al día con dispositivos.
Los expertos insisten en que la pantalla no debe convertirse en un “canguro digital”. Aunque los videojuegos forman parte del ocio actual y muchos niños los disfrutan, no sustituyen al juego libre, al contacto con otros niños ni al movimiento en espacios abiertos.
Los abuelos también juegan un papel clave
Otro dato importante del estudio es la importancia de los abuelos. Su presencia es especialmente relevante en los niños de 6 a 8 años, no solo como apoyo en la conciliación familiar, sino también como compañeros habituales de juego.
En muchos hogares, los abuelos forman parte de esa red cotidiana que permite a los niños jugar, sentirse acompañados y mantener vínculos afectivos importantes.

Por qué jugar no es solo entretenerse
El juego no es una actividad secundaria. Es una parte esencial del desarrollo infantil. A través del juego, los niños aprenden a relacionarse, a imaginar, a esperar turnos, a resolver pequeños conflictos y a expresar emociones.
Además, el estudio muestra que estar con amigos es una de las situaciones que más alegría genera en los niños, por delante de otras actividades. También destacan el parque, la calle y los juegos inventados como espacios especialmente positivos para su bienestar.
Los niños necesitan más tiempo para jugar acompañados
Que tantos niños juegan solos no significa que prefieran hacerlo así. De hecho, el mensaje que deja el estudio es bastante claro: los niños quieren jugar más y quieren jugar con otros niños.
Proteger el tiempo de juego, facilitar espacios seguros al aire libre y reducir el uso de pantallas como solución rápida puede ser clave para que la infancia recupere algo tan sencillo y tan importante como jugar acompañada.