10 destinos increíbles para viajar en verano por España (y desconectar de verdad)

dónde viajar en verano por España

Cuando se acerca el calor, muchas familias empiezan a preguntarse cuáles son los mejores destinos para viajar en verano en España. Y no es para menos: nuestro país ofrece planes para todos los gustos, desde playas cristalinas hasta montañas frescas, pasando por pueblos con encanto y rutas entre cascadas.

En este artículo te enseñamos una selección de 10 destinos que destacan por su belleza, aire libre y ambiente familiar. Todos son ideales para hacer una escapada con niños y desconectar del bullicio sin salir de España. Además, en cada uno te contamos qué ver o hacer para que puedas visualizar el plan… y elegir el próximo en tu lista.

1. Islas Cíes – Galicia

Islas Cíes

Frente a la costa de Vigo, las Islas Cíes son uno de los destinos naturales más impresionantes de Galicia. Forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas y están protegidas por su valor ecológico y paisajístico. El plan perfecto aquí es recorrer alguna de sus cuatro rutas de senderismo señalizadas, subir hasta el faro de Cíes o descubrir rincones como el Lago dos Nenos o la Pedra da Campá.

Su punto más conocido es la Playa de Rodas, un arenal blanco que une dos islas y que fue reconocida por The Guardian como la mejor playa del mundo. No hay carreteras ni coches, solo mar, monte y silencio.

Solo se puede llegar en barco desde Vigo, con autorización previa de la Xunta de Galicia, y el número de visitantes diarios está limitado. Puedes reservar con antelación a través de la web oficial de las Islas Cíes. En verano, se puede pasar el día o quedarse en su único camping autorizado, rodeado de naturaleza virgen.

2. Lagos de Covadonga – Asturias

lago ercina

Ubicados en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa, los Lagos de Covadonga —Enol y Ercina— son uno de los lugares más espectaculares del norte de España. Rodeados de verdes praderas, con vacas pastando y montañas imponentes al fondo, ofrecen una estampa difícil de olvidar.

Desde los lagos salen varias rutas sencillas, perfectas para hacer con niños, y hay miradores naturales como el de Entrelagos que permiten disfrutar del paisaje sin esfuerzo. En verano, el acceso en coche está restringido por la alta afluencia de visitantes, por lo que es necesario utilizar el servicio de autobuses lanzadera desde Cangas de Onís.

Lo ideal es quedarse al menos dos noches en la zona y combinar la visita a los lagos con otras experiencias, como descubrir el Santuario de Covadonga o hacer parte de la Ruta del Cares. Un lugar perfecto para disfrutar de la montaña sin necesidad de ser un experto senderista.

3. Valle de Baztán – Navarra

valle de baztán

Este valle del Pirineo navarro parece sacado de una novela: campos infinitos, caseríos de piedra, bosques frondosos y pueblos que invitan a pasear sin prisa. Elizondo, su localidad principal, es perfecto para callejear, cruzar puentes sobre el Bidasoa o probar sus famosos chocolates. Desde aquí, se puede explorar Ziga, Irurita o Arizkun, cada uno con su propio carácter y rincones únicos.

Una de las rutas más bonitas para hacer con niños es la que lleva a la cascada de Xorroxin, un paseo fácil entre hayas y castaños que empieza en Erratzu. También se puede visitar el molino de Amaiur o apuntarse a una ruta por los escenarios de la Trilogía del Baztán.

Lo ideal es quedarse al menos dos noches para disfrutar del paisaje, comer bien y descubrir el valle con calma. Un plan perfecto para conectar con la naturaleza… y con el silencio.

4. Peñíscola – Castellón

peñiscola playa

Peñíscola es de esos sitios que lo tienen todo para una escapada en familia. Tiene un castillo de película en lo alto de una roca, callejuelas blancas con tiendas y heladerías, y una playa enorme justo debajo para pasar el día sin complicaciones. El ambiente es tranquilo, familiar y muy agradable, perfecto para ir con niños.

Lo mejor es empezar el día en la Playa Norte, con vistas al castillo, y por la tarde subir caminando al casco antiguo para descubrir rincones como el Bufador o la Casa de las Conchas. Y si apetece algo diferente, muy cerca está el Parque Natural de la Sierra de Irta, con rutas fáciles al borde del mar.

Con dos o tres días tienes tiempo de sobra para relajarte, comer bien, caminar sin prisa y dejar que los peques se sorprendan con cada rincón. Es uno de esos lugares donde todo es fácil y bonito a la vez.

5. Menorca – Islas Baleares

menorca ciutadella

Menorca, es ese destino que no decepciona. Sus calas de agua cristalina y arena blanca en la costa sur parecen sacadas de una postal. Lugares como Cala Mitjana, Binigaus o Escorxada ofrecen entornos vírgenes y tranquilos, ideales para pasar el día con niños o hacer una caminata por el Camí de Cavalls.

Aquí no hay prisas. Lo suyo es ir con calma, caminar entre pinos y dejarse sorprender por la naturaleza. Muchas de estas calas no tienen servicios, así que conviene llevar agua y algo de picar. A cambio, el plan es perfecto: baños en aguas turquesa, peces nadando entre rocas y atardeceres que se quedan en la memoria. Además, la isla es ideal para hacer snorkel o kayak en familia, combinando relax y aventura a partes iguales.

Lo ideal es pasar entre 4 y 6 días para recorrer varias calas, disfrutar de algún mercado nocturno, probar la gastronomía local y vivir alguna de sus fiestas patronales si coincide con las fechas.

6. La Palma – Islas Canaria

la palma

Conocida como la isla bonita, La Palma es uno de esos destinos que combinan aventura, calma y paisajes que se quedan grabados. Volcanes, bosques de laurisilva, rutas de senderismo y piscinas naturales en la costa hacen de esta isla un plan perfecto para el verano… sobre todo si buscas huir del calor excesivo.

Una de las rutas más bonitas para hacer en familia es la del Bosque de los Tilos, con cascadas, pasarelas entre vegetación y zonas de sombra todo el camino. También puedes visitar el Roque de los Muchachos, el punto más alto de la isla, con vistas impresionantes sobre el mar de nubes. Y si prefieres agua, no faltan opciones: desde la Playa de Nogales hasta las piscinas naturales de Charco Azul, todo pensado para disfrutar sin agobios.

Lo ideal es quedarse entre 4 y 5 días para recorrer el norte verde, el sur volcánico, probar su gastronomía local y, si coincide, vivir alguna de sus fiestas tradicionales. Un destino fresco, diferente y lleno de planes para disfrutar en familia sin prisas.

7. Altea – Comunidad Valenciana

costa blanca

Casas blancas, calles empedradas, miradores al mar y calas tranquilas. Altea es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Blanca, ideal para una escapada en familia sin el bullicio de otros destinos más turísticos. Su casco antiguo está lleno de rincones con encanto, tiendas artesanas y heladerías, perfecto para pasear sin prisa.

Durante el día, lo mejor es combinar ratos de playa con alguna cala escondida cerca, como La Olla o Mascarat, donde el agua es tranquila y clara. También puedes hacer una excursión hasta el parque natural de la Sierra Helada o incluso probar paddle surf en familia. Por la noche, el plan es pasear por el centro, cenar al aire libre y disfrutar del ambiente veraniego.

Lo ideal es quedarse entre 3 y 4 días, alojarse cerca del casco antiguo o en alguna zona tranquila de costa, y aprovechar para conocer también pueblos cercanos como Alfaz del Pi o el pintoresco Guadalest. Un destino bonito, accesible y con mucho encanto para desconectar junto al mar.

8. Valle de Tena – Aragón

valle de tena

Ríos, montañas, bosques y pozas de agua cristalina. El Valle de Tena es uno de los rincones más bonitos del Pirineo aragonés, ideal para disfrutar del verano en plena naturaleza sin pasar calor. Perfecto para familias que buscan aventura al aire libre sin complicaciones.

El plan empieza en Biescas o Panticosa, donde puedes alojarte y organizar rutas fáciles como la del bosque del Betato o la subida al ibón de Piedrafita, con vistas espectaculares y caminos accesibles para ir con niños. Y si apetece un chapuzón, hay varias zonas de baño naturales en el río Gállego o las piscinas de Sallent de Gállego con vistas a los picos.

Lo ideal es quedarse entre 4 y 5 días, hacer alguna ruta diferente cada mañana, descansar por la tarde en el alojamiento y dejarse sorprender por la gastronomía de la zona. Un destino fresco, activo y tranquilo, donde todo invita a desconectar y respirar aire puro.

9. Ribeira Sacra – Galicia

ribeira sacra

Cañones, miradores, paseos en barco y bosques que huelen a tierra mojada. La Ribeira Sacra es uno de esos lugares del interior de Galicia que sorprenden en verano, sobre todo si buscas naturaleza, tranquilidad y algo distinto. Aquí no hay calor extremo ni playas masificadas, pero sí rutas junto al río, viñedos en terrazas y paisajes de postal.

Un plan perfecto es subir en barco por los cañones del Sil, que atraviesan desfiladeros impresionantes rodeados de vegetación. También puedes recorrer en coche los miradores (el de Cabezoás o el Balcón de Madrid son imperdibles) y visitar algún monasterio escondido entre los árboles. Todo está muy cerca, así que es fácil combinar varios planes en un mismo día.

Lo ideal es quedarse entre 3 y 4 días, alojarse en alguna casa rural con vistas al valle y dejarse llevar. Hay buenos restaurantes, caminos frescos para pasear con niños y un ambiente pausado que se agradece. Un destino verde, silencioso y lleno de rincones mágicos para reconectar con lo sencillo.

10. Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido – Aragón

parque nacional de ordesa y monte perdido

Montañas gigantes, cascadas que suenan a lo lejos y un sendero entre bosques que parecen encantados. Así es el valle de Ordesa, uno de esos lugares que te hacen parar, mirar y respirar. La ruta hasta la Cola de Caballo, una de las más populares del parque, es larga pero sencilla y atraviesa hayedos, puentes de madera y paisajes que parecen de otro planeta.

También puedes explorar otros valles del parque como Añisclo, Escuaín o Pineta, cada uno con su propio carácter y rutas diferentes. En verano, el acceso al valle de Ordesa está regulado con autobuses lanzadera desde Torla, un pueblo con alojamientos y todos los servicios necesarios para moverse por la zona.

Lo ideal es quedarse entre dos y tres días para recorrer con calma alguno de los valles, hacer una ruta a pie y disfrutar del paisaje sin prisas. Es un destino perfecto para desconectar de la rutina, reconectar con la naturaleza y ver cómo los niños disfrutan de la montaña como una verdadera aventura.

Ideas para elegir tu destino

Ya sea que estés pensando en dónde viajar en verano por España, en escapar del calor, o simplemente en probar lugares distintos lejos del turismo de masas, esta selección de destinos te lo pone fácil. Tienes propuestas de norte a sur, costa e interior, islas y montaña… todas pensadas para disfrutar en familia, sin estrés y con mucho aire libre.

Guarda este listado para planificar tus vacaciones y, si puedes, elige destinos que combinen naturaleza, agua y rutas fáciles, porque son los que más se disfrutan en verano con niños. ¡Y recuerda! A veces no hace falta ir muy lejos para vivir una aventura que se queda para siempre en la memoria.

Y si aún no tienes claro cuándo empiezan los días largos y cálidos, quizá te estás preguntando: ¿cuántos días quedan para verano? Pues apunta: el verano comienza el 21 de junio. ¡Cada vez falta menos para que lleguen esas aventuras en chanclas y mochila!

A veces no hace falta ir muy lejos para vivir una escapada que se queda grabada para siempre en la memoria.

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